Triste Paseo/Antonio Caba/Juan Andrés García Román

Domingo 24 de enero de 2010
por  antoniocaba
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Autor Paisaje Sonoro: ANTONIO CABA.


Título Paisaje: Triste Paseo.

Ficha Técnica:Los sonidos que aparecen en este paisaje son los siguientes; Sonido del Río Darro a su paso por el Puente Cabrera, el Requiem de Gabriel Fauré (Agnus Dei), Maquina de Escribir, y un cubito de hielo sobre un vaso. Estos dos últimos provienen del Banco de Sonidos de Instituto Superior de Formación y Recursos en Red para el profesorado de Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.



Autor Texto: JUAN ANDRÉS GARCÍA ROMÁN.


Título: Triste Paseo


Nací en Granada en 1979. Cuando Ingeborg Bachmann podía llamarse todavía Ingelili, confesó a su mejor amigo Hans Werner Henze: “Estoy loca por la belleza”. Creo que si hablara de mi trabajo con la literatura, preferiría aferrarme a esa frase ingenua, problemática y suicida a enumerar mis méritos, si es que alguno tengo. Puedo decir, sí, que traduzco literatura alemana (Rilke, DVD Ediciones, Arne Rautenberg) y que he publicado algún poemario propio (Hiperión o Adonáis) pero siento que mi “primer” libro es el que vio la luz a finales del pasado año 2008, El fósforo astillado (DVD Ediciones) y fue premio Hermanos Argensola.


THE GAP (Él me lo contó – El melocotón)

He considerado la historia del lenguaje
y he sabido que era la historia de una adoración.

Nussnacker, él me lo contó. El Cascanueces,
Habla de un filósofo, un viejo.
Un viejo escribe a máquina, escribe eso, sentado a la mesa,
una larguísima mesa de banquete cuyo extremo se pierde en la niebla, ¿un piano de cola?
Está escribiendo algo que recuerda. Algo: exactamente qué.

El problema radica más allá la deixis: no es que nunca se pueda alcanzar el instante, porque de hecho sí se podía alcanzar, pero una sola vez. Así, igual que las abejas pierden el aguijón cuando pican, el hombre queda mutilado cuando la puerta se cierra y desaparece con el dedo que señala. Pero eso es una anécdota. Lo importante es que no es posible la repetición.

Sueño con tener una mano toda rodeada de dedos como una estrella o una rosa de los vientos con varios dedos índice y corazón. Una mano que gira como una veleta. Una mano nouménica.
Pero tengo una mano que se ortiga con lo real. Por ejemplo un melocotón, un pomo.

La historia del viejo. Dice que su pasado no existe, que lo ha intentado todo. Que ha probado “métodos”. Pero ni así. La-Flor-de-la-Cadena-non-stop-show. Allí lo ha intentado. Que ha entrado incluso allí. Recuerda el sonido del hielo en la copa, pero no que pudiera repetirse. Luego el triángulo del pubis como la punta rota de una estrella.
Recuerda haberse bajado del metro. Mind the gap, please, mind

the gap.
La grieta entre el lenguaje y su adoración.
Sólo recuerda “la cuestión fundamental”. Lo que él le dijo cuando ella empezaba a vestirse. Él le dijo Si yo muero, “esto” puede no haber sucedido. Y ella le respondió Te equivocas: la nieve se derrite, pero es blanca. Sólo puede morir quien pierde su origen. Se puede deshacer un nudo pero no su alma, que es como un humo. Se puede deshacer un nudo, no su funcionamiento. Se puede cerrar una puerta, pero no con ello pretender que no pueda abrirse más, se puede cerrar el acto de haber abierto la puerta en un momento concreto un día determinado, pero no la puerta. Si una puerta se abre, queda abierta para siempre. Puede desaparecer la lluvia, pero no la posibilidad de que alguien mire el desierto con una máscara de plata.
Eso le dijo ella y él se subió al metro.

Please, do not obstruct the doors.
Do not abstract the doors.

Please Please
A la puerta en primavera le sale una flor. En verano la flor afruta un pomo. En otoño el pomo se te machuca demasiado maduro en la mano. En invierno las puertas no tienen pomo y no se pueden abrir.
Do not abstract the doors.
Él me lo contó, Nussnacker, el Cascanueces (lo llamábamos así porque rompía nueces que colocaba en la concavidad de su traqueotomía).
Nussnacker dice que el viejo ya no sale. Ya no va a La-Flor-de-la-Cadena-non-stop-show.
Dice que cuando necesita algo deja caer desde el balcón una bolsa con un cordel, una extraña cometa que cuelga por la gravedad, la vejez…
Ahora dice que escribe sin parar:

Yo era un hombre normal andando por la calle, pero mi sombra era la de un paracaidista.
Yo era un hombre cualquiera, pero mi historia era la historia de una adoración.







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